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Implantes de magnesio: ¿adiós al tornillo?

Con magnesio se pueden producir implantes biodegradables, que se disuelven por sí mismos con el tiempo, lo que ahorra al paciente una operación, ya que no deben ser extraídos. ¿El fin de pernos y placas convencionales?

Las fracturas óseas ya no sólo se reparan por medio del enyesado de brazos o piernas. La mayoría de las veces, se atornilla o se clavan las partes fracturadas, por ejemplo, con una placa de metal, como en el caso de la fractura de tibia. El implante se fija al hueso a través de tornillos, y así el hueso vuelve a unirse como lo estaba antes de la fractura. Luego de un período relativamente corto, el paciente puede volver a utilizar nuevamente su pierna. Pero unos seis meses más tarde debe volver al hospital para que le extraigan el implante, ya que, de no hacerlo, el organismo comenzaría a producir tejido en torno a ese cuerpo extraño. Además, el acero inoxidable contiene níquel, que produce alergia en algunas personas.


Lo importante es lograr estabilidad


Una alternativa a los métodos conocidos hasta ahora son los implantes de magnesio, un metal liviano que se disuelve por sí mismo con el tiempo. “Lo que queremos lograr es que el implante no se tenga que extraer por medio de cirugía luego de que la fractura haya sanado”, dice el Dr. Frank Witte, director del Laboratorio para Biomateriales de la Universidad de Medicina de Hannover. Los implantes biodegradables se usan hace tiempo en la medicina, por ejemplo, en materiales quirúrgicos para sutura. Sin embargo, esos materiales no son lo suficientemente estables como para sostener todo el peso del cuerpo humano.


Éxito en experimentos con animales

Los investigadores ya han podido demostrar que los implantes óseos de magnesio son lo suficientemente estables y que se auto eliminan luego de cierto tiempo. Científicos turcos lograron atornillar vértebras con implantes de magnesio en ovejas. Y el magnesio tiene efectos que van más allá de la estabilización puramente mecánica. “En laboratorio logramos comprobar que el magnesio, además, acelera la regeneración de los huesos”, señala Frank Witte. Esto es algo plausible, ya que el magnesio está emparentado químicamente con el calcio, un mineral que compone la sustancia ósea.

Aleaciones de magnesio y minerales raros


Pero el magnesio tiene una desventaja, y es que cuando se disuelve de manera incontrolada produce hidrógeno. Cuando el magnesio se descompone se pueden formar quistes de gas que son muy dolorosos para el paciente. Los investigadores de Hannover lograron retardar la corrosión de manera que se produzca muy poca cantidad de hidrógeno. El truco es que no utilizan magnesio en estado puro. “Estudiamos aleaciones de magnesio que contienen minerales raros”, explica Frank Witte. “De ese modo, logramos buenas propiedades mecánicas y podemos, al mismo tiempo, controlar la corrosión.”

Fuente: dw



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