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¿Podríamos usar el polvo metálico como combustible para nuestros coches en lugar de gasolina?

¿Sabías que en microgravedad se está preparando uno de los combustibles más prometedores para el futuro? A través de ella, es posible encontrar respuestas y modelos para perfeccionar los procesos necesarios para quemar eficientemente combustibles sólidos como el polvo de hierro. Si, la utilización de polvo hierro como combustible puede parecer un tanto extraño, pero recientemente, la cervecería de la familia Swinkels en los Países Bajos se ha convertido en la primera empresa del mundo en poner en funcionamiento este proceso a escala industrial.


La microgravedad está ayudando a encontrar respuestas y modelos para refinar los procesos necesarios para quemar eficientemente el combustible sólido como el polvo de hierro. Por lo que hay que preguntarse, ¿Estamos siendo testigos del surgimiento de una nueva "Edad de Hierro"? ¿Podríamos usar polvos metálicos como combustible para nuestros coches en lugar de gasolina?


Recordemos, los combustibles sólidos se utilizan para quemar un fósforo, encender una bengala en la víspera de Año Nuevo, así como el combustible de los propulsores de Ariane y de otros cohetes. Pero los metales como el hierro también pueden quemarse, en forma de polvo, y son completamente sin humo y sin carbono.


Los metales pueden ser producidos usando energía limpia, como las células solares o las turbinas de energía eólica. Esa electricidad se almacena como energía química en el polvo metálico a densidades energéticas que son competitivas con los combustibles fósiles.


Esto tiene el potencial de reducir la emisión de gases de efecto invernadero en todo el mundo, pero una barrera para la aplicación de esta tecnología es el desarrollo de sistemas de combustión que puedan quemar eficientemente los combustibles metálicos, lo que requiere una sólida comprensión de su física de combustión.



Para comprender la física de la combustión de los metales, un grupo de polvo de hierro debe suspenderse durante unos 30 segundos, el tiempo necesario para observar y estudiar cómo se propaga una llama. Los investigadores utilizaron cohetes de sondeo y vuelos parabólicos para realizar experimentos de ingravidez y validar los modelos existentes, lo que dio resultados prometedores.


La densidad de las partículas de hierro y la composición de los gases en la cámara de combustión son parámetros esenciales, como en el motor de un automóvil de gasolina.


La microgravedad permite estudiar las leyes de expansión de la llama, para optimizar los parámetros en los diseños de quemadores industriales y reducir el impacto en el medio ambiente.


Estos experimentos espaciales también nos ayudan a comprender fenómenos similares, como la propagación de microbios contagiosos y los incendios forestales.



En un voto de confianza para la técnica, un equipo de estudiantes de la Universidad Técnica de Eindhoven en Holanda trabajó con socios industriales para diseñar una instalación de combustión de metal que ahora está instalada en Swinkels Family Brewers, subvencionada por la provincia holandesa de Brabante Septentrional, y que se utiliza para producir vapor para el proceso de fabricación de cerveza.


El polvo de hierro, como medio de almacenamiento de energía limpia y que se puede consumir como combustible, tiene las siguientes ventajas: es económico y abundante, es fácil de transportar y tiene una buena densidad de energía, tiene una alta temperatura de combustión de hasta 1.800 °C y, a diferencia del hidrógeno, no necesita refrigeración criogénica ni pierde energía durante largos períodos de almacenamiento.



Fuente: worldenergytrade




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