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Tipos de contaminación generada por la minería de oro

El alto valor del oro lo ha convertido en un objetivo principal de las operaciones mineras industriales masivas diseñadas para extraer el mineral de la manera más eficiente posible. La maquinaria pesada, la minería a cielo abierto y las técnicas de extracción de ácido dan a los mineros acceso al valioso metal, pero pueden tener efectos secundarios importantes. La industria de la minería y extracción de oro crea una amplia variedad de tipos de contaminación y, si no se regula, puede devastar cualquier región que albergue vetas del codiciado mineral.

La contaminación del aire

Las minas de oro suelen ser operaciones a gran escala, con maquinaria pesada y vehículos grandes necesarios para excavar y transportar el mineral de un lugar a otro. Estos vehículos grandes producen emisiones y gases de efecto invernadero al igual que cualquier otro vehículo con motor de combustión, pero generalmente a mayor escala y con una eficiencia de combustible mucho menor. Además, el equipo de movimiento de tierras que excava pozos de mina o quita la capa superficial del suelo puede producir cantidades sustanciales de polvo y partículas en el aire que pueden reducir aún más la calidad del aire alrededor de la operación minera. La contaminación del aire procedente de la extracción de oro contiene con frecuencia metales pesados ​​como el mercurio y, como tal, es un peligro potencial para la salud de cualquier persona expuesta a ella.

La contaminación del suelo

La contaminación del suelo creada por las operaciones mineras es otra amenaza para la vida silvestre y la salud humana. Con frecuencia, los minerales valiosos atraviesan rocas que contienen sulfuros, y al exponer esta roca se crea ácido sulfúrico. El lavado de estos subproductos tóxicos da como resultado una suspensión semisólida llamada "relaves" que puede contaminar el suelo con el que entra en contacto. El ácido que sale de los relaves puede envenenar las aguas subterráneas, y las sustancias tóxicas y los metales pesados ​​presentes en el material sobrante pueden invadir la capa superior del suelo y seguir siendo peligrosos durante años.


La contaminación del agua

La minería de oro también tiene el potencial de contaminar cualquier suministro de agua cercano. El ácido que sale de las minas con frecuencia llega al nivel freático, alterando el pH de los arroyos y ríos cercanos y amenazando la supervivencia de la vida silvestre. Si un depósito de relaves explota, puede resultar en un deslizamiento de tierra tóxico que puede bloquear el flujo de las vías fluviales y acabar con cualquier ser vivo que encuentre. Además, algunas operaciones mineras en pequeña escala practican el vertido ilegal de sus subproductos tóxicos. Uno de esos casos es la mina Minahasa Reya en Indonesia. En 2003, la corporación que dirigía la mina arrojó 4 millones de toneladas de relaves tóxicos en Buyat Bay, lo suficiente como para dejar residuos detectables en los peces capturados en la bahía y provocar que los nadadores y pescadores sufrieran erupciones cutáneas.

Refinando

La extracción del mineral no es la única fuente de contaminación en la extracción de oro. El refinado del mineral crudo para eliminar las impurezas y concentrar el contenido de oro suele implicar productos químicos cáusticos. Un método consiste en disolver el oro con una solución de cianuro concentrada, permitiendo que el líquido resultante se escurra del mineral restante y lo recoja para su reconstitución. Las concentraciones de cianuro utilizadas en este proceso son extremadamente peligrosas y, si se derraman en el medio ambiente, representan una amenaza significativa para la vida silvestre y la salud humana.


Fuente: sciencing


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